“El Calypso cuenta lo que somos”

Hay organizaciones e iniciativas musicosociales y culturales que nunca sabría de ellas si no voy al país y empiezo a preguntar a gente relacionada con música y cultura. Sólo las que más abarcan y tienen más lazos y contactos con otras de fuera del país son las que se dan a conocer, probablemente por tener apoyo gubernamental. En cambio, las organizaciones pequeñas que surgen y benefician a un pueblo o una región determinada necesitan estar tan atentos a la obtención de recursos que no atienden a la difusión externa, por lo que es difícil que cuenten con información actualizada en la web. Por ello, cada vez que visito una de estas iniciativas locales, me doy cuenta del apoyo tan grande que la RedOMI puede ofrecerles. Sobre todo, visibilidad, apoyo al emprendimiento y comunicación directa con otras personas e instituciones para favorecer alianzas e intercambios.

Por suerte, durante el Congreso Iberoamericano en San José pude conocer gran parte de la actividad y los agentes culturales de Costa Rica, y a través de ellos, llegué al Calypso y a informarme sobre la actividad que se está desarrollando en la zona de Puerto Limón para el rescate de la cultura de los calypsonian.

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El calypso surgió en la isla de Trinidad y más tarde se extendió por todo el Caribe americano, mezclándose con otras tendencias. En Costa Rica, esta música se empezó a escuchar a partir del año de 1870 cuando comenzaron a llegar personas de etnia negra de las islas de Jamaica, Barbados y Saint Kitts para trabajar en la construcción del ferrocarril. Desde entonces, el calypso se volvió propio de la comunidad de Limón y los calypsonian (personas envueltas en la cultura del calypso) se encargaron de rimar esas melodías tratando temas sociales que afectaban a la gente con un enfoque gracioso o tratados de manera positiva y chistosa. Se hizo muy popular en los carnavales de los años 70, en los que se organizaban competiciones para destacar a los mejores grupos; sin embargo, a finales del siglo XX, con la incorporación de las nuevas tendencias musicales, los jóvenes fueron perdiendo el interés hacia esta música.

Actualmente, gracias al tesón de algunos músicos del Caribe limonense, la mayoría ya mayores, y de otros músicos conocidos del interior del país, como Manuel Monestel (grupo CantoAmérica) o Manuel Obregón (músico y pasado Ministro de Cultura de Costa Rica), el calypso está recibiendo un nuevo impulso.

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En mi recorrido por el Caribe costarricense he ido a conocer las dos iniciativas que están teniendo lugar en la región de fomento y difusión del calypso a través de la enseñanza. Una en Cahuita, impulsada por el músico calypsonian Danny Williams; y la otra, en Limón, gracias a la institución CUNLIMON (Colegio Universitario de Limón).

Pero antes de conocerlas más a fondo, fui a visitar a Walter Ferguson, Mr.Gavitt, Segundo o el Rey del calypso, nombres con los que ha sido conocido el principal exponente del calypso en Costa Rica. Antes de viajar, me había estado informando de cómo podría localizar a este señor y me confirmaron que lo encontraría sentado en el bar Sol y Mar, a la entrada del Parque Nacional Cahuita.

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Curioso, pero efectivamente, allí estaba.

Ferguson nació en 1919, tiene 95 años, y ha pasado prácticamente toda su vida en Cahuita. Como él mismo relata entre cientos de historias que le vienen a la memoria, de pequeño se dio cuenta que tenía cualidades para tocar instrumentos musicales. Comenzó con la armónica y la guitarra y más tarde, con el bajo y el clarinete, y pronto vio que la música le permitía no tener que pasar tanto tiempo en las plantaciones de cacao. El Rey del Calypso ha vivido siempre muy humildemente en Cahuita con su familia, sin querer salir del pueblo ni cuando la discográfica local, Papaya Music, le ofreció grabar su primer disco de buena calidad en 2002. Para hacerlo, tuvieron que desplazarse con todo el equipo al hotel de su familia y forrar una habitación con colchones y alfombras para aislarla de los gritos de las loras y los perros que había en la casa.

Hoy en día, Mr.Ferguson ya no toca ni canta, pero continúa donde siempre y como siempre, en el local de su familia, recibiendo con cariño y predisposición a todos los que se acercan a hablar con él. Antes, aprendía de la vida a través de los visitantes; ahora, cuenta él mismo las historias de su vida, recordando una detrás de otra, pero todas en tiempo presente. Una ternura.

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Escuela de Calypso – Cahuita Youth

El proyecto tiene como objetivo el fortalecimiento de la cultura en la comunidad de Cahuita a través de la enseñanza del calypso. Este género musical ha servido como un elemento de unión y fortalecimiento para la comunidad de Cahuita y, al igual que la de muchas otras comunidades del Caribe, la historia de este lugar puede ser comprendida escuchando sus calypsos ya que, desde hace mucho tiempo, sus compositores comenzaron a impregnar aspectos de su cotidianeidad, relatos y sucesos importantes en ellos. De ahí viene su importancia, y el interés de los músicos locales en que los más jóvenes hereden este ritmo.

Los encargados de la enseñanza son tres músicos de la comunidad. Son Danny Williams, Alfonso Goulbourne y Otilio Brown quienes tienen una gran trayectoria musical. Hoy forman parte de las agrupaciones Kawe Vibrations y Kawe Calypso y, desde el año 2008, se dedican a enseñar música a los más jóvenes y guiarlos en su talento mediante el grupo Cahuita Calypso Youth.

El siguiente documental, realizado por el antropólogo Ramón Morales para su tesis sobre el calypso, ilustra la realidad de Cahuita y las intenciones de sus músicos para formar el Instituto del Calypso.

Calypso en la Escuela de Música y Artes del CUNLIMON

La escuela de música de CUNLIMON está dirigida por Rita Diaz que, junto con un grupo de profesores de Limón comprometidos con la precaria situación de la música en su región, lucharon por crear una escuela de música de la que se beneficiaran todos. En el 2007 comenzaron gracias al apoyo del Ministerio de Educación de Costa Rica, y desde el 2009, se unió el SINEM (Sistema Nacional de Educación Musical). Con estos recursos, han podido apostar por una educación musical de calidad potenciando las expresiones musicales propias de la región (calypso o la cimarrona), las nuevas tendencias (agrupación latina, rock o experimental), y la Orquesta Sinfónica como asignatura obligatoria.

Entre los profesores de calypso, se encuentra Reinado Kenton “Shanti”, otro músico reconocido en la región que, con sus 76 años forma parte de dos agrupaciones y viaja 3 días cada dos semanas a Tortuguero, un pueblecito a dos horas de Limón, para dar clase a los jóvenes de allí. La energía y las ganas de transmitir la música calypso le sobran a este señor entusiasmado con su trabajo. Es un placer escucharle.

Yo estoy joven todavía, tengo 76 años

Yo no quiero descansar de la música. Si la dejo, yo me enfermo

Si todas las armas de la tierra fueran instrumentos musicales, no existiría la guerra

 

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